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CUANDO EL PENSAMIENTO POSITIVO VA MAL

Foto del escritor: YZA ZAVALETA
YZA ZAVALETA
27 ago
2 min de lectura

Antes de ponerme a explicar el increíble poder de nuestras mentes y cómo mi investigación celular me dio una idea sobre cómo funcionan las conexiones cuerpo-mente, es preciso que deje muy claro que no creo que los pensamientos positivos por sí solos logren la curación física en todos los casos. Se necesita algo más que «pensamientos positivos» para mantener el control de tu cuerpo y de tu vida. Es importante para tu salud y tu bienestar que cambies tu forma de pensar y te concentres en los pensamientos vitales y positivos, además de eliminar los siempre presentes y extenuantes pensamientos negativos. Pero, y hablo de un «pero» en todos los sentidos de la palabra, el mero hecho de pensar en positivo no tiene por qué provocar un cambio en nuestras vidas. De hecho, en ocasiones la gente que «fracasa» a la hora de tener pensamientos positivos se vuelve más débil, ya que cree que su situación es irremediable: cree que ya ha agotado todos los remedios mentales y físicos.


Lo que estos desertores del pensamiento positivo no han comprendido es que esas partes de la mente en apariencia «separadas», la parte consciente y la parte subconsciente, son independientes.


La mente consciente es la creativa, la que puede conjurar los «pensamientos positivos». Por el contrario, la mente subconsciente es estrictamente maquinal; repite las mismas respuestas a las señales vitales una y otra vez, para nuestra desgracia. ¿Cuántas veces has montado en cólera por algo tan nimio como encontrarte un tubo de pasta de dientes abierto? Aprendiste desde niño a poner el tapón con mucho cuidado. Cuando encuentras el tubo de pasta abierto, se te «cruzan los cables» y montas en cólera de forma automática. No es más que una sencilla reacción estímulo-respuesta del programa de comportamiento almacenado en el subconsciente.


En lo que se refiere a la capacidad de procesamiento neuronal, la mente subconsciente es millones de veces más poderosa que la consciente. Si los deseos de ésta entran en conflicto con la programación del subconsciente, ¿Cuál de las dos crees que ganará? Puedes repetir una y otra vez la afirmación positiva de que eres encantador o que tu cáncer remitirá. Pero si de niño escuchaste una y otra vez que no sirves para nada y que estás enfermo, esos mensajes programados en el subconsciente socavarán tus mejores esfuerzos conscientes por cambiar tu vida. ¿Recuerdas lo rápido que abandonaste la firme decisión que tomaste en Año Nuevo de comer menos cuando el aroma del pavo asado llegó hasta tu nariz? Podremos aprender más de los orígenes del autosabotaje de la programación subconsciente en el capítulo siete, que trata sobre cómo ser un padre consciente y sobre cómo reescribir esa programación con rapidez. Pero por el momento, quiero que te des cuenta de que hay esperanza incluso para aquellos de vosotros que utilicéis los pensamientos positivos y fracaséis.


Nos vemos muy pronto.


Con Infinita Gratitud

Yza Zavaleta


Fuente:  LA BIOLOGÍA DE LA CREENCIA (Dr. Bruce H. Lipton)

 
 
 

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